Con India me choqué y me dejó con cero ganas de volver

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Seguimos con las miniseries de la India, experiencias ciertas de mujeres colombianas que fueron hasta allí. Te mostramos las dos caras, las experiencias que a pesar de lo duro a algunas les gusta pero a otras no. Aquí, te dejamos con la historia de Andrea de Colombiana Abroad

Con India me choqué y me dejó con cero ganas de volver

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1. Llegar a la India, háblanos cómo fue ese choque cultural, si lo tuviste.

India es, para mí, otro universo. Un universo de olores a curry y especias, de colores terracota, de caos, pitos alarmantes y de miradas penetrantes. Sabía que sería una cultura diferente, había leído en internet, y había escuchado descripciones de viajeros que habían estado ya de paso. Pero, aún así, no sabes qué es India hasta que la vives en primera persona. Y ese primer choque cultural que tuve con ella fue duro, bien duro.

Hace ya casi 5 años, llegué, acompañada de mi esposo, a New Delhi, la capital de la India. India cuenta con una población de 1.2 billones de habitantes; New Delhi, por su parte, es la segunda ciudad más poblada del mundo —después de Tokyo— con 18.2 millones. Así pues, ¡se podrán imaginar la cantidad de gente que invadía las calles! Caminar era una total travesía: montones de gente, carros pitando como locos, tuk tuks parqueados bloqueando el paso, basura por todo partes y… ¡vacas! vacas caminando frescas a tu lado. Mejor dicho, tus 5 sentidos debían estar prendidos 24 horas al día.

Freelance travel photographerLa primera noche habíamos reservado un hotel que ofreciera servicio de transporte, pues llegaríamos en las horas de la noche. Para los siguientes días, habíamos sido aceptados por una familia que estaba en Couchsurfing. Papás, abuelo e hijo nos recibirían en su casita. Yo, estaba ilusionada, quería llegar a querer esta cultura, quería enamorarme de sus bailes y de sus comidas… ¡qué no quería!  Lastimosamente, aquella noche no corrió como deseábamos.

Si me preguntas, no te recomendaría Couchsurfing en India. ¿Por qué? Aquí te comparto la horrorosa noche que pasé: la trágica historia del sofá Hindú.

La ciudad no nos había dado una grata bienvenida. Después de pasar una noche en vela y de buscar opciones en Tripadvisor, cogimos el metro, el cual sí era limpio, moderno y eficiente; el único problema era la cantidad de gente.

Los primeros vagones eran exclusivamente para mujeres, los demás, para los hombres. Sin deseos de despegarme de mi esposo, nos aguantamos empujones, pero logramos montarnos juntos en uno de los últimos vagones. 40 minutos pasaron y llegamos a un Bed and Breakfast a las afueras de la ciudad. Éste sobrepasaba nuestro presupuesto, pero no importó, pues era limpio y ofrecía desayuno. La hospitalidad que recibimos allí fue 5 estrellas y al fin pudimos descansar. Nuestra idea de quedarnos dos meses explorando este inmenso país todavía seguía en pie. Ya había pasado lo peor, ¿no?

2. En ese caso, ¿Te acostumbraste a ese choque cultural?

No. Hospedados en el Bed and Breakfast a las afueras de la ciudad tenía la esperanza de comenzar de cero y darme una nueva oportunidad con India. Pero entre más oportunidades le daba, ella más metía la pata. Decidimos ir por 10 días al estado de Rajasthan: Jaipur la ciudad rosada; Jodhpur la ciudad azul; y Udaipur, la “Venecia” de India. Reservamos un tren para una tarde y, al llegar a la estación, mis ojos gritaron de la impresión. No habían señales, unas cuantas familias asentaban el lugar como si fuera su hogar, la basura nadaba en el piso, olía a orina y nuestro tren fue cancelado por una protesta.

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Después de ello, decidimos cuadrar un servicio de carro que nos llevara por 4 horas… ¡y fueron 4 temerarias horas! Supe a la fuerza qué es el tráfico en India: metidas entre camiones, pitazos, esquivada de vacas, camellos y aceleradas imprudentes.

 

Estábamos cansados, estresados, y adoloridos. Sin embargo a ello, consideramos la idea de ir a la playa de Goa, a Mumbai, o a las montañas del norte. Pero, al final, un tiquete barato a Kuala Lumpur fue el ganador. Apliqué por la visa a Malasia y a los 10 días nos despedimos de India.

3. Ser mujer viajera en la India, ¿Qué tal te pareció? ¿Cómo planeaste tu viaje? ¿Con quién fuiste?

Si no hubiera sido porque tenía la compañía de mi esposo, yo no habría viajado a India por sí sola. Puede que conozcas a alguna amiga o familiar que haya viajado sola allá… y puede que le haya encantado. Pero lamentablemente, este no fue mi caso. La percepción que tuve como mujer viajera en India no fue la mejor: la mirada oscura y penetrante de los hombres puede incomodarte, la forma de tratarte y de negociar es brusca y puedes ser víctima de scams.

Si viajara de nuevo a India haría cuatro cosas:

  1. Me compraría la ropa que las mujeres usan allá: una larga túnica conocida como kurta o la vestimenta de tres piezas salwar kameez que incluye una túnica, unos pantalones y una pashmina.
  2. Iría como parte de un tour, o viajaría en compañía de lugareños.
  3. Planearía mi viaje con bastante anticipación.
  4. Visitaría ciudades y pueblos pequeños y me alejaría de las grandes ciudades.

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4. Compártenos qué te gusta más de la cultura de India, qué te disgusta, qué retos y qué alegrías tuviste allí?

Tuve mala suerte en mi viaje a India, eso ya lo sabes, pero como a todo hay que verle el lado positivo, estas son las cosas lindas que rescatar:

  • Cuando conoces a los lugareños, ellos pueden llegar a ser muy hospitalarios. La dueña del B&B que resultamos encontrando en Delhi nos apoyó en lo que necesitáramos. Estaba pendiente de nuestros planes y tuvimos buenas conversaciones.
  • La historia de India es intrigante. Sus monumentos, sus palacios, sus templos y sus fortalezas te transportan a otra década.
  • Con la comida tengo una relación de amor y desamor. ¡Era muy picante y me dio mal de estómago! Pero Curry, Naan, Lassi y Chai me encantan.

El mayor reto que tuve también fue mi mayor alegría. Como de pronto ya sabrás, viajar le pone a pruebas al amor. La visita a India era el primer viaje que hacía exclusivamente con mis esposo —prometido en esa época—, pues anteriormente, habíamos viajado en compañía de amigos y familiares. De aquella prueba como pareja aprendimos a confiar aún más el uno del otro, la comunicación mejoró, y nos apoyamos mutuamente aunque estuviéramos estresados, frustrados y malhumorados.

Ya ves, si algún día quisieras poner a prueba tu relación, ¡viaja a India!

5. ¿Qué piensas de los hombre Indios, acerca de cómo ven a la mujer? Compáralo con otros destinos donde hayas estado.

En una de las tantas conversaciones que tuve con la dueña del B&B estuvimos hablando acerca de la mujer en India.

Me contó que la discriminación empieza desde que está en el vientre. Engendrar una niña se considera una desventaja. Hay muchas que no llegan ni a nacer, ya que el aborto es predominante; hay muchas otras que no llegan a la adultez, pues el cuidado que se les da no es digno de una mujer.

Dentro de los peores países en los cuales ser mujer, India es uno de los que lidera la lista. Violencia familiar, violaciones y abortos son uno de los aspectos que afectan a las mujeres diariamente. Y no, no es como el machismo que muchas veces pasamos en la cultura de occidente… esta “discriminación” va más allá: al hombre se le educa mejor, se le alimenta mejor, se le trata mejor, se le considera como la bendición que se le ha dado a la familia. “May you be blessed with a hundred sons”  (Que sean bendecidos con hijos varones) es un dicho tradicional en las bodas Hindúes. La mujer debe aprender a laborar dentro de casa y se vuelve completamente dependiente de su esposo y de sus suegros.

La cultura está enfocada a ver a la mujer pordebajeada. Como viajera, puede que seas morboseada, mal mirada, y maltratada verbalmente. Toma tus precauciones. El lenguaje verbal que utilices allá puede ser malinterpretado. Vístete de una manera conservadora y, ante todo, no des papaya.

6. Muchos viajeros, hablan de la pobreza que vieron allí, personalmente no estamos de acuerdo con ese concepto, cada cultura tiene su propio estilo. ¿Tu qué crees? ¿Qué percibiste?

Cuando viajas a la India, no hay manera de ignorar su pobreza. Los ricos viven al lado de los pobres; los que no tienen casa se adueñan de la calle; los conductores de los tuk tuk pueden que tengan este vehículo como su único hogar. Como consecuencia, las áreas públicas se convierten en el baño general y en el basurero de la ciudad.

No se me olvidará la imagen que tengo de una estación del tren a las 5 de la mañana: el parqueadero, los corredores, y las plataformas estaban llenas de personas durmiendo. Cuidadosamente esquivamos cientos de familias envueltas en una misma cobija. A las afueras de la estación, docenas de tuk tuks parqueados eran usados como dormitorios.

India será un tema que no dejará de tener controversias. Tu experiencia puede que sea diferente a la mía, puede que vayas y te devuelvas a contarme que de India te enamoraste. Eso no lo sé. Pero como ya ves, India me mostró a mí su cara menos cortés.

Mas mini historias, “India, en las Tierras de Osho y el Yeti parte 1 y parte 2″  de Manuela,  quien vivió en la India por 14 meses, otra historia de Lis quien también vivió por 5 meses en India y siente que le cambió la vida , estamos esperando la historia de otra colombiana que estuvo en Asrham por varios meses, y por último algunas conclusiones que muchos quisiéramos saber antes de tomar la decisión de visitarla o no

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Biografía

Soy Andrea Benavides, Colombiana, viajera y escritora. En el 2010 salí de Bogotá con la ilusión de explorar el mundo y, desde ese momento, no he parado de asombrarme diariamente. Lee mis relatos como colombiana viviendo en el exterior en colombianabroad.com. Sígueme también en las redes sociales de Facebook e Instagram.